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PAÍS:

España

CIUDAD:

Olot

AÑO:

2015

PREMIO:

2016

Imagen previa a la intervención. La mediocridad de los materiales, la precariedad del alumbrado o la acumulación de desechos reforzaban las reclamaciones de los vecinos contra la negligencia municipal por el estado de deterioro físico de la plaza de Sant Miquel. © unparelld'arquitectes: Eduard Callís, Guillem Moliner

ANTES

Imágenes  (11)

DESPUÉS
 

descripción

estado anterior

Sant Miquel es un barrio de clase obrera que creció al este de Olot, cerca de la carretera que lleva hacia Girona. Durante las dos últimas décadas, las fábricas que lo poblaban fueron siendo sustituidas por nuevos bloques de viviendas que respondían a la llegada de un gran número de inmigrantes de todo el mundo. Hoy, el paisaje humano del barrio es uno de los más diversos de la ciudad. El reducido tamaño de las viviendas y los hábitos culturales de buena parte de los recién llegados explican que la gente del barrio haga un uso muy intensivo del espacio público como lugar de recreo y de interacción social.

El espacio público que mejor acoge esta efervescencia es una plaza que se creó en los años ochenta y que se bautizó con el mismo nombre. De planta cuadrada, la plaza de Sant Miquel mide unos sesenta metros de lado y consta de dos plataformas horizontales a diferentes niveles. La heterogeneidad de los edificios de su alrededor, propia de los polígonos residenciales que rehúyen la alineación de las fachadas y el contacto de las medianeras, obliga a la plaza a reafirmar su perímetro con elementos arquitectónicos propios. Se trata de muros, una pérgola y una grada, hechos con bloque de hormigón visto, cuyo despiece genera un patrón modular que se propaga por todo el espacio. Hasta hace poco, el gris humilde de este material se hacía evidente a pesar de la intensidad de la vida cotidiana o de la celebración frecuente de fiestas tradicionales. Ello, junto con el deterioro físico de la plaza, la precariedad del alumbrado o la acumulación de desechos, reforzaban las reclamaciones de los vecinos contra la negligencia municipal.

objeto de la intervención

En 2015, como resultado de un proceso participativo, el Ayuntamiento de Olot aprobó un Plan Integral de Rehabilitación Urbana entre cuyos objetivos principales se encontraba la mejora de los espacios públicos del barrio de Sant Miquel. Como no podía ser de otro modo, la plaza de Sant Miquel debía ser uno de los puntos prioritarios de esta reforma. A pesar de que se contaba con un presupuesto muy reducido, que apenas llegaba a los veinte mil euros, la intervención debía convertir la plaza en un lugar más digno y acogedor.

descripción

Dadas las restricciones presupuestarias, la parte más importante de la actuación consistió en la aplicación de una capa selectiva de pintura sobre los elementos arquitectónicos de la plaza. Esta guarnición superficial aprovecha la trama modular de los bloques de hormigón para urdir estampados con motivos geométricos redondeados de cuatro tonalidades del mismo rango cromático. La pintura de los paramentos verticales es de siloxano, mientras que en el suelo se ha aplicado un producto que normalmente se utiliza para señalizar asfalto. Antes de pintar, se limpió la base con agua a presión. La limpieza se aprovechó para retirar todos los elementos de mobiliario urbano en mal estado. Se reparó y complementó el alumbrado existente y se replantó buena parte de la vegetación.

valoración

La plaza de Sant Miquel ha adquirido un aspecto más cuidado, alegre y acogedor a un precio más que razonable. La ligereza y el colorido de los estampados de pintura no solo le aportan la dignidad que merece para acoger conciertos y celebraciones tradicionales. También la emparentan con las paredes empapeladas de una casa y le dan un aire doméstico que mejora la capacidad de acoger escenas de la vida cotidiana. En una época marcada por la obsolescencia anticipada de todo lo que hacemos, mientras todo envejece a toda prisa y lo nuevo parece más valioso que lo que ya ha tenido uso, esta actuación de reparación urbana contiene una valiosa lección de humildad. Aunque no provengan de siglos lejanos, las preexistencias urbanas se pueden reparar con operaciones simples antes de optar por hacer tabla rasa.

David Bravo
Traducción de Maria Llopis

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A pesar de que se contaba con un presupuesto muy reducido, que apenas llegaba a los veinte mil euros, la intervención debía convertir la plaza de Sant Miquel en un lugar más digno y acogedor. © Roger Serrat-Calvó

ficha técnica

CIUDAD: Olot (33.524 habitantes)

PAÍS: España

INICIO DEL PROYECTO: 2015

INICIO DE LAS OBRAS: 2015

FINAL DE LAS OBRAS: 2015

SUPERFICIE TOTAL: 4.235 m2

COSTE TOTAL: 20.000 €

WEB DE LA OBRA: www.unparelldarquitectes.cat

créditos

PROMOTOR:

Ajuntament d'Olot

AUTORES:

Eduard Callís Freixas, Guillem Moliner Milhau

COLABORADORES:

Jordi Moret, Jordi Collell, Ramon Heras

Paneles presentados