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Imagen previa a la intervención. Hacía tiempo que la «Casa española», de dos plantas, había perdido cubierta y forjado. Por este motivo, había sido necesario apuntalar las fachadas y, desde la calle, el cielo se vislumbraba por las ventanas descarnadas

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Savamala es uno de los barrios más bellos del centro de Belgrado. Asomado a la orilla oriental del río Sava, está lleno de rincones históricos y de edificios de alto valor patrimonial. Sin embargo, el paso de sucesivas guerras, la traumática transición postsoviética y el desmantelamiento de servicios públicos impuesto por las políticas neoliberales se han cebado con el vecindario y lo han sumergido en el declive económico y la exclusión social.

Todo ello se hace muy patente en sus espacios públicos, estigmatizados como zona franca de la prostitución y la criminalidad e invadidos por un tráfico pesado e intenso que los castiga con atascos interminables y altos niveles de contaminación. También en su parque construido, carcomido por los solares vacíos, los locales cerrados y los inmuebles deteriorados. Buena muestra de ello era la llamada «Casa española» (Španska kuća, en serbio), un edificio decimonónico situado en un tramo abandonado de orilla, junto a la vía del tren y a la sombra del puente de Brankov. Hacía tiempo que la casa, de dos plantas, había perdido cubierta y forjado. Por este motivo, había sido necesario apuntalar las fachadas y, desde la calle, el cielo se vislumbraba por las ventanas descarnadas.

objeto de la intervención

A principios de 2012, la «Casa española» fue designada como sede temporal del programa «Incubadora urbana». La iniciativa, enmarcada dentro del «Festival Misker» y con el apoyo del Instituto Goethe de Belgrado, el Ayuntamiento de la capital serbia y el distrito de Savski Venac, congregó a un grupo internacional de estudiantes, expertos, artistas y activistas que se instalaron en el edificio durante un periodo de veinte meses.

Destinaron una partida de 50.000 euros y sus propias manos a habilitar temporalmente la «Casa española» y a implementar mejoras puntuales en su entorno inmediato. Tenían la misión de conocer en profundidad la realidad de Savamala y de implicar a sus vecinos en el desarrollo de una estrategia de mejora del barrio. Confiaban en la transformación social, la creación cultural y la innovación económica para aportar calidad de vida al barrio, combatir su marginalidad, dotarlo de rincones con escala humana y alentar a los vecinos a hacerse cargo de su propio entorno.

descripción

Entre el puente de Brankov y la «Casa española», se instaló una pasarela pavimentada con una tarima de madera. De trazado rectilíneo, arrancaba en la calle que hay delante del edificio, atravesaba la vía del tren con un paso a nivel y moría en una plataforma situada a orillas del río. A su lado, se dispusieron vallas de protección contra el ferrocarril y se construyó un porche que permitía cobijar actividades al aire libre.

En el recinto delimitado por las fachadas de la «Casa española», de unos cuatrocientos metros cuadrados, se insertaron dos pabellones efímeros, decalados entre sí para dar cabida a un par de patios ajardinados. Las cubiertas y los cerramientos de los pabellones estaban hechos de paneles de encofrado reciclados. Uno de ellos, el más cercano al acceso, contenía una oficina de atención a los vecinos y un espacio para la celebración de asambleas, talleres y reuniones. El otro alojaba una pequeña cafetería y un espacio expositivo donde se daba cuenta a la población de los avances del programa.

Desde el primer momento y durante todo el progreso de la obra, la «Casa española» se convirtió en un espacio de encuentro entre expertos, estudiantes, artistas, activistas y los propios vecinos, que fueron creciendo en número y en nivel de implicación. Tanto en los espacios habilitados al aire libre como en el interior del edificio, se celebraron numerosos y concurridos actos, como conferencias, debates, asambleas y jornadas de trabajo dirigidas a concebir estrategias para la mejora del barrio.

valoración

Aunque efímera, la aparición de un centro cívico tan vibrante como la «Casa española» en un barrio tan deprimido como Savamala tuvo beneficios incalculables. Los vecinos, antes sumergidos en la frustración y la parálisis, descubrieron juntos los valores y potenciales de su territorio y de sus propias manos. El espacio autogestionado, la promiscuidad entre roles y disciplinas y el espíritu colaborativo estimularon el surgimiento de muchas propuestas. Por una vez, la «regeneración urbana» no se emprendía desde los despachos de los expertos o los poderosos, sino a pie de calle y desde la base de la pirámide social. Ojalá las semillas sembradas en esta «incubadora urbana» tengan continuidad y den frutos a largo plazo.

David Bravo
Traducción de Maria Llopis

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En el recinto delimitado por las fachadas de la «Casa española», de unos cuatrocientos metros cuadrados, se insertaron dos pabellones efímeros, decalados entre sí para dar cabida a un par de patios ajardinados.

ficha técnica

CIUDAD: Belgrado (1.111.825 habitantes)

PAÍS: Serbia

INICIO DEL PROYECTO: 2012

INICIO DE LAS OBRAS: 2012

FINAL DE LAS OBRAS: 2013

SUPERFICIE TOTAL: 370 m2

COSTE TOTAL: 50.000 €

WEB DE LA OBRA: www.goethe.de/ins/cs/bel (...)

créditos

PROMOTOR:

Goethe-Institut, City of Belgrade, Misker Festival

DEVELOPER AND AUTHOR:

Urban Incubator

AUTORES:

Ivan Kucina, Mikser Association

Paneles presentados