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Cuando la ficción supera la realidad.

Ficción Inmobiliaria [parte I y II] | Left Hand Rotation | Museo de los Desplazados | España/Portugal, 2014-2015 | 00:21:00, 00:26:00 | Multilingüe > Inglés
Este collage de ficciones protagonizadas por la ciudad y sus propios habitantes encadena fragmentos de películas para tejer un discurso crítico sobre la gentrificación, uno de los grandes conflictos inherentes al modelo socioeconómico de una época en la que las urbes han crecido y se han transformado como nunca.

[Parte 1 │ Multilingüe > Inglés │ 00:21:38 │ Publicada en línea por Museo de los Desplazados]

 


[Parte 2 │ Multilingüe > Inglés │ 00:26:15 │ Publicada en línea por Museo de los Desplazados]

Los autores de Ficción inmobiliaria lo definen como «un proyecto audiovisual de investigación, sin ánimo de lucro y con intenciones artísticas, didácticas y críticas». Left Hand Rotation (LHR) son un dúo de creadores que ponen su sensibilidad artística y su sentido del humor al servicio de la denuncia de los abusos que alteran la convivencia en el tejido social y urbano. Mediante los medios audiovisuales, la performance, la intervención o la acción, denuncian, plantean alternativas, hacen pedagogía o simplemente bromean para subvertir patrones establecidos que consideran injustos.

Gran parte de su trabajo se centra en el fenómeno de la gentrificación, proceso de expulsión de la población más desfavorecida de un determinado sector urbano deteriorado cuando este es sometido a una renovación que atrae a gentes con mayor poder adquisitivo. Mediante iniciativas como «Gentrificación no es nombre de señora» o «El Museo de los Desplazados», LHR organiza talleres didácticos en barrios donde las propias víctimas de la gentrificación desconocen la existencia del concepto, de otros lugares igualmente damnificados o de estrategias de resistencia. Esa es la manera de transformar una definición académica en experiencia vivida.

Tanto la primera como la segunda parte de Ficción inmobiliaria emplean el mismo recurso al encadenar fragmentos de películas para tejer un discurso crítico sobre la gentrificación. El uso de escenas de ficción en lugar de hechos documentados ejerce sobre el espectador un efecto cautivador que estimula su imaginación y lo empuja a empatizar con determinadas experiencias. Al mismo tiempo, la sucesión de fragmentos genera una suerte de hipnosis a la espera del siguiente. Y es que, según los propios autores, «quizás podamos apreciar el cine de ficción por sus revelaciones documentales y otorgar nuevas resonancias y significados a este sugerente orden narrativo». Ficción inmobiliaria muestra una selección de títulos de tan distintas procedencias y épocas que evidencia como la gentrificación fustiga a ciudades de todo el mundo desde hace décadas.

Bajo la presión inmobiliaria, el impacto turístico o incluso la implantación bienintencionada de equipamientos culturales, las ciudades se convierten en campos de batalla donde se enfrentan el derecho a la vivienda y el barrio con la mercantilización de las necesidades básicas del ser humano. Se trata de una guerra fría de escala global que afecta en mayor o menor medida a ciudades como São Paulo, Berlín o Barcelona.

Tal vez la mejor receta contra la gentrificación consista en asimilar al espacio doméstico las políticas de mejora del espacio público. Tanto como la calle, la vivienda es un instrumento de democratización de la ciudad mediante el cual se pueden combatir los patrones económicos que convierten en mercancía cualquier necesidad humana. Parece que los gobiernos de ciudades como París o Londres, han tomado consciencia de ello implementando políticas públicas con el ánimo de evitar la proliferación de «guetos para ricos», ya sea adquiriendo gran cantidad de propiedades inmobiliarias y convirtiéndolas en parques de vivienda social o interviniendo en el mercado privado para regular el precio de los alquileres. Con un objetivo más ambicioso en cuanto a la redefinición del modelo de acceso a la vivienda y el cuestionamiento del concepto de propiedad privada, proliferan las alternativas de tenencia. Las cooperativas de vivienda y, especialmente, las de «cesión de uso», se configuran como modelos estables y legales que ofrecen accesibilidad, estabilidad y dignidad, al tiempo que eliminan la posibilidad de especular con algo tan fundamental como es la vivienda.

Martín Garber