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179 ciudades europeas a favor del espacio público

El Premio 2018 ha reunido una representación destacada de ciudades que apuestan por el espacio público como un elemento esencial de mejora urbana.


En la décima edición del Premio Europeo del Espacio Público Urbano se han inscrito un total de 279 proyectos correspondientes a 179 ciudades europeas. Su diseminación a lo largo de todo el continente es uno de los hechos más destacables así como también la diversidad de la tipología de las ciudades presentadas.



Sobresalen en número las ciudades capitales, como Lisboa, Londres, Bucarest i Moscú, que ocupan alrededor del 30%, una ratio muy parecida a la que tienen las ciudades regionales como Barcelona, Rotterdam i Plóvdiv. De hecho, Lisboa y Barcelona ocupan el ranking de ciudades con más proyectos inscritos, 14 y 15 obras respectivamente.

Las poblaciones dentro de las áreas metropolitanas europeas también tienen una representación importante mientras que una cuarta parte son ciudades medianas, pequeñas y otras villas.



Estos resultados indican que los esfuerzos por la recuperación y la creación de espacios públicos no son una cuestión únicamente de ciudades capitales y de gran escala sino que las problemáticas ligadas a favorecer lugares de convivencia ciudadana, una movilidad más equitativa y sostenible y unos entornos que recuperen el contacto con espacios con valores naturales son realmente objetivos prioritarios y de carácter transversal que comparten la diversidad de medios urbanos.



Los datos sobre ciudades son incluso más significativos si se ponen en relación con las tipologías de obras presentadas. Destacan las plazas, las áreas peatonales y los parques y jardines, que siempre han sido los temas más usuales de los espacios públicos urbanos. Pero, seguidamente, toman relevancia las instalaciones efímeras que a menudo tienen un componente artístico y las actuaciones que trabajan la memoria de los lugares y su patrimonio histórico urbano.

Finalmente se constata, tal como ha sucedido en anteriores ediciones del Premio, el incremento de los proyectos “bottom-up”, con una participación relevante de los ciudadanos de los lugares así como de entidades y plataformas activas en la transformación de les ciudades.