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Imagen previa a la intervención. El antiguo mercado del puerto constaba de mostradores de piedra muy simples, fijos, dispuestos en hileras paralelas, y cubiertas inclinadas de chapa metálica, de poca altura y bastante precarias.  © Dinko Peracic

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estado anterior

Mucho antes de que Croacia abandonara la economía socialista y se centrara en la industria turística, la ciudad costera de Vodice ya era un lugar de veraneo. En los años setenta, las autoridades yugoslavas transformaron su puerto de pescadores en una marina con capacidad para cerca de medio millar de embarcaciones recreativas y equipada con un complejo hotelero. Desde la llegada del capitalismo, sin embargo, el empuje de las promociones privadas ha encontrado pocos topes reguladores y tanto el frente marítimo como muchos de los espacios púbicos de la población han sucumbido notoriamente a las presiones de los intereses particulares.

Este era el caso del antiguo mercado del puerto, que quedó arrinconado en la parte trasera del complejo hotelero. Lo constituían mostradores de piedra muy simples, fijos, dispuestos en hileras paralelas, y cubiertas inclinadas de chapa metálica, de poca altura y bastante precarias. Sus puestos de pescado, fruta o verdura eran pequeños y ofrecían productos locales y de temporada, tanto a los residentes como a los veraneantes. Los alrededores del mercado hervían con la actividad de los pequeños comercios y los vendedores ambulantes. En algún momento, se forzó a estos últimos a concentrarse bajo el techo del mercado para evitar el caos circulatorio del sector, pero la falta de espacio y sus pulsiones competitivas terminaron por fragmentar los espacios de paso e, incluso, por invadir las calles perimetrales.

objeto de la intervención

En el año 2011, el Ayuntamiento de Vodice decidió destinar poco más de medio millón de euros a la reforma integral del mercado. La inversión era modesta, pero tenía objetivos ambiciosos. Ante todo, era necesario ordenar el caos circulatorio del recinto y de su entorno, así como enderezar la precariedad de las instalaciones. Al mismo tiempo, la reforma tenía que respetar el tejido comercial de grano pequeño sin que la superación de la decadencia anterior implicara la expulsión de los vendedores con menos recursos. Después de todo, la operación era una clara apuesta por devolver al bien común la dignidad perdida. Había que extender entre los particulares la confianza en el dominio público y en sus capacidades de catalizar la actividad mercantil dentro de los márgenes del interés general. En un principio, sin embargo, el proyecto no tuvo buena acogida. Muchos tenderos y dueños de comercios cercanos se opusieron a ello temiendo la afectación de las obras sobre el flujo de clientes y, en definitiva, recelando de la injerencia pública en su actividad privada.

descripción

Ante estos recelos, la nueva cubierta del mercado del puerto de Vodice tuvo que hacerse menos extensa de lo previsto. Sin embargo, con más de mil doscientos metros cuadrados, supera la superficie de su predecesor. También es mayor su altura, que le otorga nobleza y amplitud. La esbeltez y la ausencia de fachadas lo convierten en un porche cívico permeable a la actividad de la calle y sin necesidad de climatización artificial. Adosada a la parte trasera del complejo hotelero, la cubierta adapta su perímetro a los contornos irregulares preexistentes y se desglosa en varias vertientes inclinadas que le confieren un alzado serrado. Está constituida por un entramado sesgado de vigas de madera laminada que sujetan membranas textiles recubiertas con politetrafluoretileno (PTFE). Las membranas son impermeables y translúcidas, de modo que detienen el sol directo y la lluvia, pero dejan pasar algo de luz. Esto mejora mucho la luminosidad diurna del mercado y, de noche, permite que las cubiertas se enciendan como linternas.

El porche está soportado por parejas de pilares inclinados de hormigón blanco. El pavimento, que es la cara pulida de la propia losa de cimentación, está provisto de canaletas empotradas para la recogida de aguas, lo que facilita la limpieza rápida de las instalaciones. Se prolonga más allá del perímetro del techo, hasta abarcar la calle, que se ha pacificado para los peatones. Al ser también de hormigón blanco, refleja la luz solar y aumenta la claridad del interior. Sobre este suelo reposan los mostradores, también blancos, que vuelven a formar hileras fijas y paralelas. El plano de los alimentos se ha aplacado con piedras recicladas de los antiguos mostradores, de modo que tanto vendedores como clientes se reconocen naturalmente en ellos. Ahora, sin embargo, los mostradores cuentan con sistemas de refrigeración que mantienen constante la temperatura del hielo.

valoración

El reclamo multicolor de la fruta, la verdura, el pescado, los moluscos o el marisco reluce sobre el fondo claro y limpio del nuevo mercado, que ha conseguido ordenar los flujos de clientes y mercancías sin apagar el espíritu vibrante y bullicioso de un mercado auténticamente mediterráneo. Por una vez, el uso de un lenguaje arquitectónico valiente y contemporáneo no se contradice con la vieja tradición de proteger los alimentos del sol y la lluvia bajo un porche alto y abierto. Hoy más que nunca, esta opción es mucho más pertinente que la de confinarlos dentro de un ambiente aséptico, climatizado e impermeable a la vida de barrio, tal y como suelen hacer los supermercados o los centros comerciales. Lo es porque es más sostenible, pero también porque es más justa, ya que favorece que las manos pequeñas se puedan ganar la vida en un espacio público tan inclusivo como productivo. Parece ser que los mismos comerciantes que se oponían a la reforma celebran su resultado. Ahora son muchos menos los que todavía reniegan de la injerencia municipal —se quiera o no, siempre los habrá— y muchos más los que desean que la dignificación de lo público se extienda por toda Vodice.

David Bravo │ Traducción de Maria Llopis

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La esbeltez y la ausencia de fachadas lo convierten en un porche cívico permeable a la actividad de la calle y sin necesidad de climatización artificial.  © Damir Zizic, 2015

ficha técnica

CIUDAD: Vodice (9 habitantes)

PAÍS: Croacia

INICIO DEL PROYECTO: 2011

INICIO DE LAS OBRAS: 2013

FINAL DE LAS OBRAS: 2015

SUPERFICIE TOTAL: 1.220 m2

COSTE TOTAL: 523.823 €

créditos

PROMOTOR:

Public Utility company Leć d.o.o.

AUTORES:

Dinko Peracic

COLABORADORES:

Ivan Begonja, Miranda Veljačić, Viktor Perić, Duje Štambuk, Kuzmanić & Šimunović projekt d.o.o., Elektro klima projekt d.o.o., Oleg Šuran, Damir Gamulin, Damir Žižić, Tomislav Krnić.

Paneles presentados